miércoles, 4 de junio de 2014

Una charla con Irma Pineda

La mujer de los versos floridos

Después de 20 años de carrera literaria, ha encontrado en la poesía el modo para viajar a más de 10 países, no solo de América, sino del Viejo Mundo

RAMÓN BRAGAÑA BENÍTEZ


JUCHITÁN, OAX.- “Fue tan maravillosa mi infancia en esa parte de Juchitán única, como lo es la Séptima Sección, donde al pasar del corredor de mi casa todo era en diidxazá ‘zapoteco’, las mujeres vendiendo su comida, los hombres que venían del campo con la carreta arrastrada por la yunta, el que venía cargando su canasto lleno de pescados que aún se movían de lo fresco que estaban y el pescador que llegaba a casa con una tortuga marina que todos montábamos en aquel inolvidable callejón de los pescadores.
Instalados en el patio de su casa con piso de ladrillo húmedo por las lluvias de los últimos días, cobijados por la pequeña sombra del Guie chachi, con flores en el piso y ese aroma seductor de esta flor, acompañados por el trinar de los pájaros anunciando la llegada de la noche, Irma Pineda nos indica que este es el lugar mágico, de donde han logrado surgir varios de sus mejores poemas, es aquí donde después de compartir una bebida espumosa para el agobiante calor de la tarde, la bordadora de palabras en las nubes, como la describe Roselia Chaca, nos comienza a narrar su historia.
Hija de profesores, desde muy temprano tuvo contacto con los cuentos que le narraban día a día hasta que su cabeza llena de historias decidió a muy temprana edad perderle el miedo al lápiz y al papel.
Una vez que logró dominar la lectura, se convirtió en una asidua devoradora de libros en la biblioteca infantil que se ubicaba en la casa de la cultura. “Todos los días me acompañaba mi hermano desde la séptima sección hasta el centro, hasta llegar a ese espacio lleno de libros y de mesitas con sus bancos para niños”.
Fue en ese espacio donde Irma conoció muchas historias que hasta hoy día prevalecen en su memoria, “El libro que siempre buscaba era el de Astérix y Obélix que era uno de mis favoritos, las aventuras de TinTin y una colección llamada Mi Libro Mágico, era la gloria”, señaló.
Fue a partir de ese momento, después de tanto leer, que ella empezó a escribir sus primeros cuentos, teniendo ya 8 años y estando en la primaria, Irma tuvo como maestro a Enedino Jiménez, quien fue un personaje muy vinculado a la literatura, de quien recibió las primeras nociones de cómo ir mejorando poco a poco sus cuentos, convirtiéndose en alguien muy importante para despertar el aspecto creativo de la poeta zapoteca.
Irma leía todo lo que escribía a sus compañeros de clase, de allí su maestro le llevaba a las estaciones de radio, donde hacían concursos de cuentos infantiles, para que leyera sus propias creaciones, lo que fue con el paso del tiempo el inicio de este espiral poético.
Después de tres años de escribir cuentos, Irma empezó a adentrarse en el mundo de la poesía, sin darse cuenta del porqué de este gusto, fue en ese momento cuando se acercó al poeta Víctor Terán, al ser su vecino le empezaba a mostrar sus poemas para que los revisara.
“Siempre estaba molestándolo en su casa de día y de noche para que leyera mis poemas y me diera su opinión, que en ocasiones no era lo que yo esperaba, pero eso hacía que mejorara mis escritos”.
LA PARTIDA DE JUCHITÁN
Acostumbrada a estar corriendo por todos lados sin tener la preocupación de nada, a Irma Pineda le llega el momento de ir a estudiar la secundaria a Toluca, donde se topó no sólo con el cambio del calor al frío, sino la frialdad en el trato de la gente. “Me encontré con un ambiente donde nadie o pocos te saludaban, los carros estaban siempre saturando las calles, no era lo mismo, y lo más importante, nadie hablaba el Diidxazá”.
Fue así como la nostalgia por su pueblo, por la vida que había dejado atrás con tal de seguir estudiando, la llevaron a refugiarse en la poesía. “Extrañaba el platicar en Diidxazá, los cantos de los juegos, fue así como empecé a escribir en mi cuarto lo que yo sentía en ese momento, pero en Diidxazá, para que me sintiera cerca de los míos”.
Ya estando lejos de Juchitán ella empezó a leer no sólo a los poetas de esa época, como Víctor Terán, Víctor de la Cruz, Enedino Jiménez y Macario Matus, sino que se adentró más y tomoóla lectura de Pancho Nacar, Gabriel López Chiñas y Andrés Henestroza.
SUS PRIMERAS PUBLICACIONES
No fue sino hasta la llegada a la facultad en la UNAM donde empezó a mandar alguno de sus poemas a las revistas de circulación universitaria, despertando el interés de los lectores, hasta el punto de que cuando a ella se le olvidaba mandar los poemas, sus compañeros le pedían que mandara más.
“Al principio me daba temor mandar los poemas, se sentía que no iban a gustar, pero mis compañeros me decían ‘manda más porque queremos seguir leyéndote’, fue genial”.
Fue a su regreso al Distrito Federal para empezar con su etapa laboral, donde Irma Pineda fue conociendo y encontrando más gente vinculada a los periódicos y revistas y eso generó que sus poemas se fueran dando a conocer, hasta que empezaron a invitarla a realizar lecturas de sus poemas.
LA POESÍA COMO BOLETO DE VIAJE
Después de 20 años de carrera literaria, Irma Pineda ha encontrado en la poesía el modo para viajar a más de 10 países, no solo de América, sino del Viejo Mundo, recientemente participó en unas lecturas efectuadas en Madrid, donde la poesía en zapoteco ha generado interés de la gente que ha logrado conocer su poesía, ya sea traducida al español o a algún idioma como el ruso, donde la poetiza juchiteca tuvo la oportunidad de realizar una lectura con un intérprete que traducía sus poemas al ruso.
Sus libros
Irma Pineda cuenta con 6 libros publicados de manera individual así como un sinnúmero de antologías, incluso actualmente ha sido publicado un libro llamado los Binigulasaa editado por la Universidad del Istmo donde comparte créditos con Víctor de la Cruz, que es un libro de ensayos una disciplina que está desarrollando actualmente.
Una faceta que Irma Pineda maneja muy bien es la de traductora, donde ha publicado 5 libros, el libro más conocido de los que ha traducido se encuentra el de los poemas de Pancho Nacar, además de una escritora llamada Basie SanMarie.
A DETALLE
*En “La nostalgia no se marcha como el agua de los ríos”, título de uno de sus últimos libros, aborda el tema de la migración.
*Su último material que salió el año pasado y aún se encuentra promocionándolo: “La flor que se llevó”.
*Éste habla de la violencia que ejerce el Ejército en las comunidades indígenas.
*Otro de los temas que ha interesado mucho a Irma Pineda es la violencia ejercida contra las mujeres, que tiene plasmado en un libro que no ha sido publicado, sobre mujeres que han sido maltratadas, que viven en albergues.
*La escritora impartirá talleres para niños en diferentes escuelas, los cuales comenzarán una vez que terminen las fiestas de mayo.

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